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¿Por qué juzgamos a los demás? Lo que el Qi Men Dun Jia nos revela sobre nosotros.

  • Foto del escritor: Sylvia C
    Sylvia C
  • 4 jul
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 22 jul


Por qué juzgamos a los demás

¿Por qué juzgamos a los demás? Porque juzgar es fácil. Demasiado fácil, incluso. Forma parte de nuestro día a día, muchas veces sin que nos demos cuenta. Observamos, evaluamos, comparamos… y casi sin pensarlo, juzgamos. ¿Cuántas veces hemos criticado a alguien, su comportamiento o sus decisiones, sin conocer la historia completa?


¿Y cuántas veces, al descubrir lo que esa persona realmente había vivido, sentimos vergüenza, remordimiento o compasión tardía?


¿Por qué juzgamos a los demás?


Juzgar, de alguna manera, nos tranquiliza. Nos da la ilusión de que entendemos, de que estamos "por encima" o que somos "mejores". Es un mecanismo que muchas veces heredamos de nuestra educación. Recuerda: ¿cuántas veces oímos de niños frases como "Mira a tu hermano, él sí que estudia bien, ¿por qué tú no?" o "Deberías parecerte a tu prima"? Comparación tras comparación, aprendimos que para estar "bien", debíamos posicionarnos en relación a los demás, y no en conexión con nosotros mismos.


Con el tiempo, este reflejo de juzgar se volvió una segunda naturaleza.Pero nos encierra. Nos limita. Nos impide ver al otro con compasión y, sobre todo, frena nuestra propia evolución.


Cada experiencia es única


El Qi Men Dun Jia, a través de la observación de las energías, nos recuerda que cada persona evoluciona según su propio ritmo, con sus pruebas, sus dones y sus bloqueos. Una misma configuración en la carta Qi Men puede vivirse de manera completamente distinta según la persona, su historia, su carga emocional.


Por eso, comparar el dolor de una persona con el de otra es injusto —y estéril. Para algunos, perder un empleo puede ser un verdadero colapso interior. Para otros, perder a alguien querido es doloroso pero puede resultar liberador. ¿Quiénes somos nosotros para jerarquizar los sufrimientos? Lo que importa no es el evento, sino la manera en que lo atravesamos y si elegimos o no aprender de él.


El juicio nos limita, el Qi Men nos eleva


En el Qi Men Dun Jia, nuestra carta personal es una herramienta de transformación. Nos impulsa a crecer, a romper nuestros moldes mentales, a superar nuestros condicionamientos. Al Qi Men no le interesan los juicios. Nos invita a observar, comprender, aprender, adaptarnos y actuar —no a criticar.


Adoptar una actitud sin juicio es elegir el camino de la sabiduría. Es reconocer que el otro es un espejo, no un enemigo. Es aceptar que nunca sabemos todo, y que cada persona que se cruza en nuestra vida lleva consigo un mundo que desconocemos.


Ejemplos concretos para comprender mejor


Ves a alguien en la calle, mal vestido, con la mirada perdida. Fácil pensar: “¿Y por qué no hace nada?”.¿Y si esa persona lo perdió todo en un incendio el día anterior?¿Y si está huyendo de una situación violenta?


Una compañera te habla con tono seco. Piensas: “Qué persona tan desagradable”.¿Y si acaba de recibir una mala noticia sobre su hijo?


Un amigo se aleja sin dar explicaciones. Crees: “Está molesto conmigo”. Lo llevamos todo a lo personal, pero ¿y si esa persona está atravesando una depresión y no tiene fuerzas para hablar?


Cada vez que juzgamos, cerramos una puerta.Una puerta a la empatía.Una puerta a la evolución.


Elegir el crecimiento antes que la crítica


Todos atravesamos pruebas.Y aunque algunos parecen manejarlas mejor, eso no significa que sufran menos. La vida es una sucesión de experiencias que no llegan para destruirnos, sino para ayudarnos a evolucionar.


Cuando consultamos una carta —ya sea para tomar una decisión, entender una situación o avanzar en nuestro camino interior—, podemos ver en qué Palacio nos encontramos. Esa posición nunca es aleatoria: es el reflejo de un momento, de un estado energético y simbólico que nos muestra dónde estamos y cuál es la energía más adecuada para avanzar.


En el Qi Men Dun Jia, no se trata de ver si una configuración es “buena” o “mala”. Se trata de comprender cómo interactuar con sabiduría con lo que hay en ese momento de nuestra vida, y qué recursos invisibles están disponibles para nosotros.


Eso es evolucionar: Leer lo que la carta del Qi Men nos dice, y dar el siguiente paso con confianza, sin miedo a equivocarnos, sin compararnos con lo que viven los demás.


Conclusión


Juzgar es humano. Pero elegir no hacerlo es una decisión poderosa. Una decisión que nos recentra, nos libera y nos conecta con algo más grande: nuestra verdadera naturaleza. Esa que aprende, que se adapta, que crece. Esa que no se compara, sino que se eleva.


Así que la próxima vez que sientas la tentación de juzgar, respira. Vuelve a ti. Observa. Y pregúntate: ¿qué me está enseñando esta situación sobre mí?


El Qi Men Dun Jia nos invita precisamente a eso: vivir con conciencia, avanzar sin juicio y honrar cada experiencia como un paso hacia nuestra propia luz.

1 comentario


Invitado
05 jul

Me encanta tu reflexión 👏👏

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